¿Qué es la corrupción entre particulares y cómo afecta a las empresas?

Cuando escuchas la palabra corrupción, casi siempre pensamos en políticos, funcionarios o grandes escándalos públicos (lo hacemos casi todos).
Lo que pasa, es que existe otro tipo de corrupción, menos mediática y mucho más cercana al mundo empresarial: la corrupción entre particulares.
Y ojo, porque si trabajas en una empresa, eres directivo de la misma o simplemente haces negocios con esta, este delito puede tocarte de cerca.
En este artículo te explicaré de forma sencilla qué significa, qué dice el artículo 286 bis del Código Penal español, cuáles son las consecuencias y cómo afecta directamente a las empresas.
¿Qué significa corrupción entre particulares?
La corrupción entre particulares es básicamente un “trato bajo la mesa” dentro del sector privado.
Dicho de otro modo más elegante, se produce cuando un directivo, administrador, empleado o colaborador de una empresa acepta o solicita un beneficio injustificado (dinero, regalos, viajes, favores, etc.) para favorecer a alguien en una contratación, venta o negocio.
Imagina que un directivo de compras de una gran empresa recibe un reloj de lujo de un proveedor.
A cambio, ese proveedor será elegido para firmar un contrato millonario, aunque su oferta no sea la mejor.
Este ejemplo, ilustra muy bien el delito que se define como corrupción entre particulares.
El Código Penal distingue dos formas:
- Corrupción pasiva: cuando el empleado o directivo acepta, solicita o recibe el beneficio.
- Corrupción activa: cuando alguien ofrece o entrega ese beneficio con tal de conseguir una ventaja.
No hace falta que el contrato se firme ni que el negocio se concrete. Con el simple hecho de ofrecer o aceptar la ventaja injustificada, el delito ya existe.
¿Qué dice el Código Penal español?
El artículo 286 bis del Código Penal es claro:
- En la modalidad pasiva, solo pueden ser responsables los directivos, administradores, empleados o colaboradores de una empresa.
- En la modalidad activa, puede ser cualquier persona que ofrezca el beneficio.
El objetivo es siempre el mismo: favorecer indebidamente a alguien en la contratación de servicios, venta de mercancías o relaciones comerciales.
Por ponerte otro ejemplo claro, en el ámbito deportivo se da cuando un árbitro, jugador o directivo altera deliberadamente el resultado de una competición.
Consecuencias para las empresas
La corrupción entre particulares no es solo… digamos que un “pecado” ético. En mucho escasos, tiene efectos devastadores en las empresas:
Daños económicos
Un contrato manipulado puede generar pérdidas millonarias. Al final, esa falta de transparencia repercute en recortes, despidos y menos competitividad.
Daño reputacional
Ninguna empresa quiere verse en titulares por un caso de corrupción. La pérdida de confianza de clientes, proveedores y socios puede ser más dura que la sanción penal.
Multas y sanciones
Las penas van desde multas muy elevadas hasta inhabilitación profesional e incluso prisión para los responsables. Además, la empresa puede ser sancionada con la prohibición de contratar con el sector público.
Cultura empresarial rota
La corrupción genera desconfianza interna, aumenta la rotación de empleados y puede provocar la fuga de talento. ¿Quién quiere trabajar en un lugar donde los favores pesan más que el esfuerzo?
¿Cómo prevenir este delito?
Las empresas tienen herramientas para blindarse frente a la corrupción privada:
- Programas de cumplimiento (compliance penal) con controles internos.
- Códigos éticos y de conducta claros, que prohíban regalos y conflictos de interés.
- Formación continua a empleados y directivos.
- Canales de denuncia anónimos, que protejan a quien informe de irregularidades.
- Auditorías periódicas, para detectar movimientos sospechosos.
Una empresa que invierte en prevención no solo evita problemas legales, sino que también gana credibilidad ante clientes y mercados.
Un enemigo en los negocios
La corrupción entre particulares es un delito silencioso, que se esconde en favores, regalos o decisiones amañadas.
Puede parecer inofensivo, pero destruye empresas desde dentro: vacía las cuentas, mancha la reputación y erosiona la confianza.
Si eres empresario, empleado o directivo, debes tenerlo claro: la corrupción privada no es un “atajo” para cerrar contratos, es un riesgo que puede arruinar tu futuro profesional y empresarial.
La pregunta es: ¿prefieres correr el riesgo o construir tu negocio sobre la base de la transparencia o prefieres que por tu dejadez pueda pasar algo así?
Recuerda que sal más a cuenta prevenir que resolver costosos problemas.
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