Cuando Pablo encontró a Carles

Cuando Pablo encontró a Carles

Cuando Harry encontró a Sally” (1989, Rob Reiner) no es sino un sincero y acertadísimo homenaje de aquel director a la que, posiblemente, sea la mejor obra de Woody Allen, “Annie Hall”, que en los Oscar de 1978 cosechó cuatro estatuillas, incluidas mejor película, dirección y actriz (Diane Keaton). Ambos filmes se desarrollan con el otoño de telón de fondo. Esa estación que Kafka definió como un camino que “tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas”. Y Carles Puigdemont, que daba ya por despejado su tortuoso camino judicial, cuatro otoños más tarde vuelvea vérselas con la Justicia española y con el magistrado Pablo Llarena.

Es verdad que aún es pronto para saber si la neurótica Unión Europea, con su Tribunal General y su Tribunal de Justicia, querrán conceder o no la entrega de Puigdemont o su inmunidad parlamentaria. Porque en ese juego, a lo Alvy Singer con Annie Hall, es en el que se hallan instalados desde hace ya largo tiempo los organismos europeos a cuenta de los fugados del procés: no lo tienen nada claro y, cuando parece que sí, deciden todo lo contrario. Woody Allen en estado puro.

Aun así, lo cierto y verdad es que a Puigdemont todavía le aguardará en España -y con independencia de las decisiones europeas- un futuro judicial nada halagieño en el momento en que decida regresar a nuestro país, Recuérdese que todos aquellos que le acompañaron en su aventura insurgente, de la que él fue máximo responsable, fueron hallados culpables de los delitos de sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia a la autoridad judicial. En tal medida, seguro que no resultará dificil entender que si al ex vicepresidente de la Generalitat catalana, Oriol Junqueras, le fue impuesta la pena de 13 años de prisión como autor responsable del delito de sedición, en concurso medial con el de malversación, Puigdemont, que en octubre de 2017 era el presidente de la comunidad autónoma catalana, no puede ser absuelto y declarado inocente de tales ilícitos penales.

Ahora bien, la eventual responsabilidad penal del expresidente no durará eternamente, toda vez que el Código Penal español establece un plazo máximo en que los hechos delictivos pueden ser enjuiciados. Es lo que se conoce como prescripción y, en el caso del delito de sedición (por el que se ha condenado a los cabecillas de la insurrección),el plazo sería de 20 años a contar desde el momento de haberse cometido el presunto delito; esto es: desde la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017. Por eso, hasta el 28 de octubre de 2037 Puigdemont sería susceptible de poder ser juzgado y sentenciado por haber alentado, participado y ejecutado la referida declaración de independencia.

¿indulto anticipado?

Finalmente, y atendiendo la sorprendente e inesperada concesión de indultos a los otros condenados del procés por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, quedaría por analizar un posible escenario en el que el Ejecutivo español promoviese lo que se conoce como indulto anticipado. Dicho de otra forma, si a Puigdemont puede concedérsele la gracia antes de ser juzgado o, tan siquiera, tener que comparecer como investigado ante el juez Llarena. Esta medida, que en la práctica podría traducirse como casi de amnistía, no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico, salvo para lo que se denominan “delitos políticos”, entre los cuales no se cuenta ni el de sedición ni el de malversación de caudales públicos. Y si, por el contrario, alguien entendiera que poseen esa naturaleza de “delitos políticos”, aún debería sortearse para la concesión del indulto un escollo legal nada pequeño: tanto la Ley de Indulto (artículos 1 y 2) como el Código Penal(artículo 131) exigen para otorgaresa gracia que el autor de los hechosdelictivos haya sido condenado porsentencia firme. Laletra de las citadas normas no puede ser interpretada de otra manera, pues se refieren siempre a los posibles beneficiarios de la medida de gracia como condenados y/o penados. El indulto opera, pues, como una auténtica causa de exención de la responsabilidad criminal que, como tal, primero de Sábado 25 septiembre 2021 Expansión 43 Opinión be ser previamente apreciada porun juzgado o tribunal antes de que el Consejo de Ministros pueda decidir si la deja o no en suspenso autorizando la concesión del indulto.

Ha regresado el otoño y, con él, Puigdemont y los viejos fantasmas del procés. Y puede que al final, como en la película Annie Hall, Pablo no sea capaz de terminar la kafkiana historia judicial que le unió a Carles en aquel otoño de 2017. Pero estén seguros que, de ser así, sólo será por culpa de la incomprensible neurosis con la que la Unión Europea ha tratado todo este asunto, tal como le ocurrió al neurótico personaje interpretado por Woody Allen en ese mismo filme.

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